Las pequeñas reglas de la acción
“La respuesta más corta es hacer.” - Lord Herbert
Demasiado a menudo quedamos atascados en la inacción. El cúmulo de dudas y perfeccionismo y distracciones y planeación que nos impide seguir avanzando.
Y aunque no soy precisamente un partidario de los torbellinos de actividad, también creo que las personas se pierden en las distracciones del mundo y pierden de vista lo que es importante y el modo de lograr su llamado.
Así que hoy quisiera presentar humildmente algunas reglas para la acción, que son sólo algunos recordatorios, cosas que yo he encontrado utiles pero que de ningún modo he inventado yo, cosas de sentido común, que como sabemos, es el menos común de los sentidos.
1. No lo pienses demasiado. Pensar demasiado generalmente termina en un atascamiento, en andar en círculos. Pensar es bueno, es bueno tener una idea clara de a dónde queremos llegar o porqué hacemos lo que hacemos, pero no te quedes atascado en el pensamiento. Simplemente haz.
2. Sólo comienza. Toda la planeación del mundo no te llevará a ningun lugar. Tienes que tomar ese primer paso, no importa qué tan pequeño o tembloroso pueda ser. Mi regla para motivarme a correr es esta: sólo amarra tus agujetas y cruza la puerta, el resto sucede por sí mismo.
3. Olvida la perfección. El perfeccionismo es el enemigo de la acción. Deténlo de inmediato. No puedes dejar que la perfección te impida hacer. Puedes convertir un mal borrador en un buen borrador, pero no puedes convertir en bueno un borrador que no existe. Así que adelante.
4. No confundas el movimiento con la acción. Un error común. Una furiosa actividad no significa que estas haciendo algo. Cuando te encuentras moviéndote muy rápidamente, haciendo muchas cosas al mismo tiempo, es un buen recordatorio para parar. Baja la velocidad, concéntrate.
5. Concéntrate en las acciones importantes. Evita las distracciones. Elige lo más importante que debes realizar hoy y enfócate en ello. Exclusivamente. Una vez logrado tu objetivo, repite el proceso.
6. Muévete despacio, conscientemente. Realiza actos deliberados. La acción no implica velocidad. De hecho, la velocidad comúnmente conduce a los errores, y aunque la perfección no es necesaria en lo absoluto, tampoco es necesario cometer un número ridículo de errores que pueden evitarse con un poco de consciencia.
7. Da pasos pequeños. Morder más de lo que puedes masticar puede matar la acción. Tal vez de ahogamiento, no lo sé. Pero dar pasos pequeños siempre da resultado. Pequeños golpes que eventualmente tirarán la montaña. Cada paso es una victoria, que te impulsará a más victorias.
8. El pensamiento negativo no te llevará a ningún lado. En serio, déjalo. ¿Dudas de ti mismo? ¿Quieres renunciar? ¿Te auto convences de que está bien distraerte en otra cosa y que siempre puedes hacerlo un poco más tarde? Elimina esos pensamientos. Bueno, está bien, te puedes distraer un poco, pero ya me entiendes. El pensamiento positivo, tan cliché como parece, realmente funciona. Lo que nos decimos a nosotros mismos tiene el curioso hábito de convertirse en realidad.
9. Las reuniones no son acción. Este es un error común en la administración. Hacen juntas para hacer cosas. Las juntas, sin embargo, casi siempre se interponen a la acción. ¡Para de tener reuniones!
10. Hablar no es (usualmente) hacer. A menos claro, que la acción que pretendes realizar sea dar un discurso o algo así, o que seas un conductor de televisión o radio. Pero normalmente, hablar es sólo hablar. La comunicación es necesaria pero no la confundas con la acción.
11. Planear no es actuar. Claro, necesitas un plan. Hazlo, de modo que tengas claro qué estás haciendo. Sólo que hazlo rápido, y llega a la acción lo más pronto que puedas.
12. Leer al respecto no es acción. Y estás leyendo un artículo sobre la acción. Irónico, lo sé. Pero que este sea el último. ¡Ponte a trabajar!
13. Algunas veces, la inacción es mejor. Este es tal vez el punto más paradójico de la lista, pero si te encuentras dando vueltas o estás haciendo más daño que bien, vuelve a preguntarte si la acción es realmente necesaria. O mejor aún, pregúntate esto antes de empezar. ¿Es necesario? Sólo actúa si la respuesta es sí.
2. Sólo comienza. Toda la planeación del mundo no te llevará a ningun lugar. Tienes que tomar ese primer paso, no importa qué tan pequeño o tembloroso pueda ser. Mi regla para motivarme a correr es esta: sólo amarra tus agujetas y cruza la puerta, el resto sucede por sí mismo.
3. Olvida la perfección. El perfeccionismo es el enemigo de la acción. Deténlo de inmediato. No puedes dejar que la perfección te impida hacer. Puedes convertir un mal borrador en un buen borrador, pero no puedes convertir en bueno un borrador que no existe. Así que adelante.
4. No confundas el movimiento con la acción. Un error común. Una furiosa actividad no significa que estas haciendo algo. Cuando te encuentras moviéndote muy rápidamente, haciendo muchas cosas al mismo tiempo, es un buen recordatorio para parar. Baja la velocidad, concéntrate.
5. Concéntrate en las acciones importantes. Evita las distracciones. Elige lo más importante que debes realizar hoy y enfócate en ello. Exclusivamente. Una vez logrado tu objetivo, repite el proceso.
6. Muévete despacio, conscientemente. Realiza actos deliberados. La acción no implica velocidad. De hecho, la velocidad comúnmente conduce a los errores, y aunque la perfección no es necesaria en lo absoluto, tampoco es necesario cometer un número ridículo de errores que pueden evitarse con un poco de consciencia.
7. Da pasos pequeños. Morder más de lo que puedes masticar puede matar la acción. Tal vez de ahogamiento, no lo sé. Pero dar pasos pequeños siempre da resultado. Pequeños golpes que eventualmente tirarán la montaña. Cada paso es una victoria, que te impulsará a más victorias.
8. El pensamiento negativo no te llevará a ningún lado. En serio, déjalo. ¿Dudas de ti mismo? ¿Quieres renunciar? ¿Te auto convences de que está bien distraerte en otra cosa y que siempre puedes hacerlo un poco más tarde? Elimina esos pensamientos. Bueno, está bien, te puedes distraer un poco, pero ya me entiendes. El pensamiento positivo, tan cliché como parece, realmente funciona. Lo que nos decimos a nosotros mismos tiene el curioso hábito de convertirse en realidad.
9. Las reuniones no son acción. Este es un error común en la administración. Hacen juntas para hacer cosas. Las juntas, sin embargo, casi siempre se interponen a la acción. ¡Para de tener reuniones!
10. Hablar no es (usualmente) hacer. A menos claro, que la acción que pretendes realizar sea dar un discurso o algo así, o que seas un conductor de televisión o radio. Pero normalmente, hablar es sólo hablar. La comunicación es necesaria pero no la confundas con la acción.
11. Planear no es actuar. Claro, necesitas un plan. Hazlo, de modo que tengas claro qué estás haciendo. Sólo que hazlo rápido, y llega a la acción lo más pronto que puedas.
12. Leer al respecto no es acción. Y estás leyendo un artículo sobre la acción. Irónico, lo sé. Pero que este sea el último. ¡Ponte a trabajar!
13. Algunas veces, la inacción es mejor. Este es tal vez el punto más paradójico de la lista, pero si te encuentras dando vueltas o estás haciendo más daño que bien, vuelve a preguntarte si la acción es realmente necesaria. O mejor aún, pregúntate esto antes de empezar. ¿Es necesario? Sólo actúa si la respuesta es sí.
“Hablar no cocina el arroz” - Proverbio chino
No hay comentarios.:
Publicar un comentario